22 de julio de 2011

Vive a lo loco que la vida dura poco.

Si la vida son cuatro días, sospecho que tendré que fingir la sonrisa dos más. La vida son trastornos bipolares y robos. Son llantos, lamentos, huidas y un borracho cantando a las tres de la mañana bajo mi ventana. Son pastillas, son ancianos, son ira y rabia. No hay perdón y por supuesto no hay segundas oportunidades.
Si la vida son cuatro días y aún no me he tirado desde el cuarto, también es por miedo. Si falta verdad, si me faltan horas de sueño o me sobra estrés. Si estoy emporrado o deseo estarlo y no lo estaré. Si bebo, si fumo, si me atacan, si me escondo, si pierdo.
Tampoco puedo ya confiar. No creo en las palabras. Al final solo son una prueba del engaño que resuenan en mi cabeza haciéndome sentir aún más estúpido.

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